En el ecosistema empresarial actual, la sostenibilidad ha dejado de ser una declaración de buenas intenciones para convertirse en un eje estratégico de competitividad y permanencia. El reciente Estudio de Sostenibilidad 2025, publicado por la Superintendencia de Sociedades, revela datos cruciales sobre cómo las empresas están gestionando su Dimensión Social.
Si bien los números muestran un avance notable en la conciencia corporativa, también exponen una brecha crítica: la distancia entre “promover iniciativas” y “consolidar políticas formales medibles”.
Para los Directores de Sostenibilidad, este informe no es solo un balance, sino una hoja de ruta con prioridades claras para la gestión del talento, los derechos humanos y el valor compartido.
Análisis del Estudio de Sostenibilidad 2025 Superintendencia de Sociedades
Al finalizar la lectura de este análisis técnico, habrás adquirido las herramientas y conocimientos para:
- Identificar la brecha real entre la adopción de prácticas de Equidad, Diversidad e Inclusión (EDI) y su formalización legal en las empresas.
- Comprender el impacto financiero y cultural que genera la reducción de brechas de género en la productividad interna.
- Reconocer cuáles son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sociales prioritarios para el sector corporativo actual.
- Implementar estrategias de medición técnica para migrar de los esfuerzos aislados hacia políticas sociales de alta dirección auditables.
1. Equidad, Diversidad e Inclusión (EDI): De la práctica a la institucionalidad
Uno de los hallazgos más reveladores, es la marcada diferencia entre la adopción de prácticas de equidad y su formalización legal o documental dentro de las organizaciones.
La brecha de formalización: El 88.72% de las 2.030 sociedades encuestadas afirma promover activamente prácticas de equidad, diversidad e inclusión. Sin embargo, solo el 44.93% cuenta con una política formal aprobada y documentada.
Promover acciones aisladas sin el respaldo de una política formal aprobada por la alta dirección limita el impacto a largo plazo y diluye la trazabilidad regulatoria. La institucionalización es el paso urgente para mitigar riesgos reputacionales y de cumplimiento.
Prácticas clave del Estudio de Sostenibilidad 2025 Superintendencia de Sociedades
Al analizar las acciones específicas implementadas por las empresas (en un modelo de selección múltiple), las prioridades se concentran en la estabilidad económica y la cultura interna:
- Garantía de equidad salarial: Un contundente 84.13% (1.708 sociedades) asegura mitigar las brechas de remuneración por géneros en roles equivalentes.
- Capacitación en sesgos inconscientes: El 48% trabaja en la deconstrucción de prejuicios internos para dar cabida a la diversidad.
- Flexibilidad laboral: El 39.01% ofrece políticas de equilibrio entre la vida laboral y familiar para padres y madres.
- La brecha de formalización: El 88.72% de las 2.030 sociedades encuestadas afirma promover activamente prácticas de equidad, diversidad e inclusión. Sin embargo, solo el 44.93% cuenta con una política formal aprobada y documentada.
2. Enfoque de género y la agenda LGTBIQ+: Retos pendientes
La reducción de las brechas de género muestra retornos tangibles para el negocio. Del total de empresas que aplican un enfoque de género en sus programas (56.95%), los impactos positivos son innegables:
- 88% reporta mejoras directas en el clima laboral y la productividad.
- 85% destaca una transformación cultural positiva en el entorno del país.
79% considera que la igualdad de género es un elemento estratégico fundamental para la competitividad empresarial.
La realidad de la inclusión LGTBIQ+
En contraste con los esfuerzos generales de género, la inclusión de la población LGTBIQ+ aún avanza a un ritmo más lento:
- Gestión Interna: El 39.95% (811 empresas) implementa acciones internas. Entre ellas, la medida más robusta es el establecimiento de sistemas de denuncia anónima frente a casos de discriminación (88%).
- Gestión Externa: Solo el 11.53% (234 empresas) trasciende sus muros para desarrollar iniciativas externas, donde la acción principal es visibilizar la diversidad en la comunicación externa (68%) y apoyar a emprendedores del ecosistema (58%).
3. Bienestar del trabajador y Debida Diligencia en Derechos Humanos
La dimensión social empieza desde casa. El 83.25% de las organizaciones ha implementado medidas para garantizar el bienestar espiritual, emocional, cognitivo y físico de sus colaboradores.
Gráfica tomada del Estudio de Sostenibilidad del 2025, Superintendencia de Sociedades (2026).
A nivel técnico y operativo, la estructura de seguridad y salud en el trabajo muestra los niveles más altos de cumplimiento:
- 97% cuenta con un Comité Paritario de Seguridad y Salud en el Trabajo (COPASST) activo.
- 88% ejecuta programas enfocados en salud mental y manejo del estrés.
- 70% ha integrado modalidades de horarios flexibles o teletrabajo.
Cadena de valor y Consumidores
El compromiso social de las empresas evaluadas por la Superintendencia de Sociedades también se extiende hacia afuera:
- Derechos Humanos: El 72.91% (1.480 sociedades) aplica procesos de debida diligencia para verificar y asegurar el respeto por los derechos humanos en su cadena de valor.
- Consumidores: El 58.08% gestiona de forma estricta la idoneidad y seguridad de los productos o servicios que pone a disposición del mercado.
4. Priorización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) Sociales
La agenda social de las compañías se alinea de forma orgánica con los objetivos globales de las Naciones Unidas. Al desglosar cómo las empresas priorizan los ODS de índole social, encontramos la siguiente radiografía técnica en orden de relevancia:
- ODS 8: Trabajo Decente y Crecimiento Económico Este objetivo lidera la agenda corporativa siendo priorizado por el 38.67% de las empresas estudiadas (785 sociedades). Su enfoque principal se centra en la generación de empleabilidad formal, la garantía de una equidad salarial transparente y la construcción de entornos laborales seguros para todos los empleados.
- ODS 3: Salud y Bienestar Se ubica como la segunda prioridad con el respaldo del 27.54% de las organizaciones (559 sociedades). Las acciones corporativas bajo este marco se dirigen especialmente hacia programas de salud mental, la mitigación y prevención del riesgo psicosocial, y el fortalecimiento de los comités internos de seguridad.
- ODS 1: Fin de la Pobreza Es integrado en la estrategia del 14.09% de las compañías (286 sociedades). Las líneas de acción principales involucran políticas de salarios justos por encima de los mínimos legales e iniciativas de impacto y desarrollo socioeconómico directo en las comunidades de influencia.
- ODS 5: Igualdad de Género Es priorizado de manera específica por el 5.37% de las organizaciones (109 sociedades). Se enfoca metodológicamente en promover la inclusión activa de mujeres en cargos directivos, comités ejecutivos y el establecimiento técnico de cuotas de género equilibradas.
5. El gran desafío: Lo que no se mide, no se gestiona
A pesar de los altos porcentajes de ejecución en bienestar y equidad, el estudio de la Superintendencia pone sobre la mesa el desafío técnico más urgente para los líderes de sostenibilidad: la medición del impacto.
Solo el 43.25% de las sociedades utiliza métricas de desempeño cuantitativas o cualitativas en temas sociales.
Para el grupo de empresas que sí miden su impacto, las métricas prioritarias son:
- Compromiso, satisfacción y bienestar interno: Enfoque prioritario para el 92% de quienes miden.
- Satisfacción del cliente: Implementado por el 88%.
- Tasa de permanencia y deserción laboral: Monitoreado por el 83%.
- Índice de diversidad e inclusión interno: Un área de oportunidad crítica, medida solo por el 46%.
Conclusión: ¿Hacia dónde deben apuntar los Directores de Sostenibilidad?
Los datos del Estudio de Sostenibilidad 2025 demuestran que el tejido empresarial entiende el valor de la dimensión social como motor de productividad y reputación corporativa. Sin embargo, el reto para este año radica en la sofisticación de la estrategia.
Para cerrar las brechas identificadas por la Superintendencia, las organizaciones deben enfocar sus esfuerzos en tres pasos inaplazables:
- Formalizar las políticas: Migrar de los esfuerzos aislados o voluntariados hacia políticas corporativas aprobadas por juntas directivas.
- Implementar indicadores técnicos: Incrementar el uso de métricas e índices sociales (como el Salario Justo Index o indicadores de diversidad) para auditar el progreso real.
- Extender la debida diligencia: Fortalecer la supervisión de los Derechos Humanos y la equidad no solo de forma interna, sino a lo largo de toda la cadena de suministro.
La gestión social ya no es opcional ni un accesorio de relaciones públicas; es la métrica con la que el mercado, los inversionistas y los colaboradores miden el liderazgo del futuro.
Para conocer la estructura interactiva completa y los comparativos por sectores del informe, puedes consultar el Estudio de Sostenibilidad 2025 de la Superintendencia de Sociedades.